Usted está aquí: Inicio Grado Datos del Título Interés Social y Científico-Profesional

Interés Social y Científico-Profesional

Interés social y cientifico-profesional

La relevancia de la profesión enfermera en el cuidado de la salud es evidente. En el año 1985 el Dr. Mahler, Director General de Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestaba que la posibilidad de alcanzar la meta de Salud para Todos dependería, en gran medida de contar con un número suficiente de enfermeras. También, la Conferencia Europea de Enfermería (Viena, 1988) sobre las 38 metas de Salud para todos en el año 2000 (SPT2000) definió que la misión de la Enfermería era ayudar a las personas a determinar y lograr sus potencialidades de salud, en sus modos de vida, siendo en consecuencia sus funciones la promoción y el mantenimiento de la salud, la prevención de la enfermedad, dar cuidados de carácter reparador y ayudar a la rehabilitación.

En 1989, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución sobre el fortalecimiento de la Enfermería a favor de la estrategia de SPT2000, impulsando a los estados miembros a alentar y apoyar la designación de enfermeras en puestos superiores de liderazgo y gestión y a facilitar su participación en las acciones sanitarias del país.

En 1992, el Dr. Hiroshi Nakajima, Director General de la OMS declaró que las enfermeras son más necesarias que nunca y no sólo como proveedoras de atención sanitaria que satisfacen necesidades profesionales definidas, sino como animadoras que ayudan a las personas a responsabilizarse de su salud, expresando también la creciente preocupación ante una disminución objetiva del número de enfermeras en el mundo.

La 51 Asamblea Mundial de la Salud (1998) reconoce que, ante las importantes deficiencias que aún se detectan a nivel mundial y que la mejora de la salud y el bienestar de las personas constituye un objetivo fundamental del desarrollo social y económico, se hace necesario llevar a efecto un nuevo plan denominado Políticas de Salud para Todos en el siglo XXI (Salud 21) cuyos principios fundamentales son la salud como derecho fundamental, la equidad en materia de salud y la participación-responsabilidad de las personas.

En nuestro país, el desarrollo de la Ley General de Sanidad de 1986 plantea abiertamente el derecho a la atención a la Salud desde las estrategias de Promoción, Prevención y Recuperación, estableciendo los niveles de Atención Primaria y Atención Especializada. Desde esta perspectiva los cuidados de Enfermería adquieren un papel central.

La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (44/2003) expresa en su Título I, artículo 7, apartado 2 que “corresponde a los diplomados universitarios en Enfermería la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades”

En Andalucía, a partir del Estatuto de Autonomía (LO 6/1981) se ha ido conformando una oferta de servicios sanitarios encaminados a cubrir las necesidades de atención de la población andaluza. Para ello ha sido necesaria la incorporación de enfermeras con la formación cualificada que exige la adopción de nuevos roles y modalidades de atención a la salud relacionadas con la gestión, la docencia, la investigación y la asistencia más allá de la esfera de lo individual y en situación de salud y enfermedad.

En este contexto, el aumento de la esperanza de vida global plantea unas necesidades de cuidados crecientes, por las propias limitaciones que marca el ciclo vital y por un aumento de personas con problemas de salud crónicos y con distintos grados de dependencia. En consecuencia, el desarrollo de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre (BOE. 299, 15/12/2006), de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia tiene grandes implicaciones para la profesión enfermera en cuanto a valoración, seguimiento y atención personalizada, familiar y comunitaria.

La situación social y económica que estamos viviendo se caracteriza por la evidencia de grandes desigualdades de salud como consecuencia de las desigualdades económicas, étnicas, geográficas y de género. La xenofobia y la violencia de género generan por sí mismas graves problemas de salud, lo que implica la necesidad de intervenir desde el ámbito social y sanitario, donde la enfermera tiene un papel fundamental desde una praxis de los cuidados basada en la detección precoz de los problemas, el acompañamiento, la derivación, el apoyo y el seguimiento.

Desde esta perspectiva es fácil reconocer que la Enfermería del siglo XXI requiere una práctica profesional comprometida con los problemas y las aspiraciones de las personas que integran nuestra sociedad. Por tanto se requiere un modelo de cuidados acorde con el nuevo paradigma de Salud que tiene carácter social, multicausal y positivo, es decir, dar cuidados desde la multidimensionalidad del ser humano, interviniendo sobre los factores determinantes para promocionar la salud, prevenir la enfermedad, apoyar la recuperación y la muerte digna, sin sufrimiento añadido y en paz.

En la Comunidad Autónoma de Andalucía en las últimas décadas se han producido profundos cambios en el papel que desempeñan los profesionales de Enfermería dentro del sistema sanitario, cambios que han afectado a las funciones, a las responsabilidades y a las estructuras organizativas, tanto en el nivel especializado como en el nivel de atención primaria. No obstante, hay que destacar que el dinamismo mayor se ha experimentado en el ámbito de la Atención Primaria. Se demandan unos profesionales capaces de prestar unos cuidados personalizados, integrales e integrados, centrados no sólo en el individuo, sino también en la familia y la comunidad, en los que, además de responder a las necesidades específicas, la atención de Enfermería gira en torno a programas preestablecidos a lo largo de todo el ciclo vital, que se adapten a la diversidad de situaciones propias de una sociedad cambiante.

El Plan de Apoyo a las Familias Andaluzas puesto en marcha por la Junta de Andalucía a partir del Decreto 137/2002 de 30 de abril (BOJA. 52, 04/05/2002), define como una de las líneas prioritarias de acción los cuidados domiciliarios para los cuales establece mediante la Orden de 9 de marzo de 2004 (BOJA. 56, 22/03/2004), artículo 28, la necesidad de mejorar los cuidados enfermeros a domicilio para las personas mayores o con discapacidad que lo necesiten, así como prestar apoyo y formación a las cuidadoras familiares en su labor.

Atender estas demandas sociales presentes y futuras requiere una formación amplia y completa en torno al fenómeno salud-enfermedad, su valoración y la manera de intervenir. El Título de Grado en Enfermería tiene que dar la respuesta formativa acorde con estas necesidades. Su contenido debe contemplar unas enseñanzas globales que faciliten las herramientas conceptuales y metodológicas para el desarrollo de las distintas competencias profesionales que guiarán la práctica enfermera. Una formación sustentada en el conocimiento científico disponible acorde a las necesidades de cada momento.

  • FACULTAD DE ENFERMERÍA DE LA UNIVERSIDAD DE HUELVA
    Avda. Tres de Marzo s/n - 21071 Huelva (España)
    Teléfono: 959218310 - Fax: 959218360
Los datos mostrados en esta página Web son de caracter puramente informativo y carecen de validez oficial.
La información oficial, legal y válida es la recogida en los archivos de la Facultad.